ESPEJO EL ESPEJO...
EL ESPEJO DEL ALMA
“Aquí está la perseverancia de los santos que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Yeshúa. (Ap 14:12)
En el mundo religioso de hoy, escuchamos frecuentemente el mantra “Dios está haciendo cosas nuevas”, este lema es ofrecido para explicar la última onda popular que nos permita “bañarnos en las playas de la modernidad”. Resulta que sabemos que la frase correcta debía ser “Elohim está haciendo lo Antiguo”, pues Él nunca cambia y está derramando el mismo mensaje que siempre nos dirigió a través de los santos profetas “¡Vuelve a mi Torá, obedece mis mandamientos!”
“Acontecerá en los postreros días, Que el monte de la casa del SEÑOR Será establecido como cabeza de los montes. Se alzará sobre los collados, Y confluirán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos, y dirán: "Vengan, subamos al monte del SEÑOR, A la casa del Dios de Jacob, Para que nos enseñe acerca de Sus caminos, Y andemos en Sus sendas." Porque de Sion saldrá la Toráh y de Jerusalén la palabra del SEÑOR”.
(Is 2:2-3)
En la historia de Blanca Nieves, la reina malvada tenía un espejito mágico al que le preguntaba “¿Quién es la más bella de la comarca? Hasta que le contestó Blanca Nieves es la más bella de la comarca… y ella se disgustó por la respuesta…”
Muchos de nosotros hemos tenido similares experiencias con los espejos que nos dan respuestas (reflejos) desagradables. Preguntamos al espejo del baño “¿cómo soy, soy bello?... y te contesta, “no lo se, ¿seguro que eres tú?” Nos conformamos, después de todo la belleza no siempre está en lo externo, generalmente está debajo de la piel… o podemos tener cualidades ocultas”
Pero… ¿Qué pasaría si contamos con un espejo espiritual que reflejara nuestro ser interior? Podríamos llamarlo “el espejo del alma”. Imagínate nuevamente ante el espejo del baño y que en lugar de reflejarse tu bello rostro, vieras un brutal y honesto reflejo de tu alma y todas las cosas secretas que guardas en tu corazón. Se desplegarían en esa pantalla todos esos pequeños pecados, pensamientos secretos, pequeñeces y mezquindades que han quedado ocultas en lo profundo de tu ser. Cuán horrible es verse enfrentado con su propia alma, rajuñado y desfigurado por una vida de pecado. Bella realidad la que está debajo de la piel… como que no es tan bella…
Si tuvieras tal espejo ¿Desearías mirarte en él? Probablemnte no. Pero Yaakov, el hermano menor de Yeshúa nos dice que si, que tenemos ese espejo. ¿Sabes cuál es? Ese espejo es la Toráh.
Jacobo 1:22-25 Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. (23) Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; (24) pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. (25) Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.
Allí encontramos cómo llama Santiago a la Toráh:
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“ley perfecta”
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“la ley de la libertad”
La verdad es que cuando miramos un espejo no esperamos ver lo perfecto o ver nuestra liberación. Pero algo así opera en este maravilloso espejo.
Recordemos lo siguiente, la Toráh es “el espejo del alma” donde no miramos lo externo, sino que refleja quiénes somos en lo interno. Cuando un creyente se mira en “el espejo del alma” que es la Toráh, lo que el ve, no es la imagen horrible rasgada y desfigurada del hombre lleno de pecado, que podía esperar ver. La verdad, es que no es totalmente su propia imagen la que ve… a quien ve en ese espejo es a Yeshúa.
Así es como opera este “espejo del alma”. Como creyentes, nuestra verdadera y profunda identidad es nuestra Nueva Vida en el Mesías. Al ver a Yeshúa en el espejo, nos recordará siempre la necesidad de ser lo que real y profundamente somos.
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Necesitamos ser obedientes a los mandamientos de Elohim como fue Yeshúa;
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Concerniente al pecado, debemos estar preocupados por la nueva relación frente al pecado, ya no somos sus esclavos, hemos sido liberados de la esclavitud al pecado por la sangre de Yeshúa.
Por lo expuesto, comprendemos a Yaakov cuando expresó que el espejo que representa la Toráh es la “ley perfecta” porque busca la perfección de Yeshúa y “la ley de la libertad” que nos dio Yeshúa frente al pecado, porque solo el Mesías Yeshúa perfecciona y libera.
Recordamos a Rav. Shaúl en su reflexión con respecto de compartir el plan divino de restauración con los no judíos:
Efesios 3:4-7 “En vista de lo cual, leyendo, podréis comprender mi discernimiento del misterio del Mesías, (5) que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a sus santos emisarios y profetas por el Espíritu; (6) a saber, que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Mashíaj Yeshúa mediante las Buenas Nuevas, (7) del cual fui hecho ministro, conforme al don de la gracia de Dios que se me ha concedido según la eficacia de su poder”.
¿Cuál es el “misterio del Mesías”?
De este modo, la infinita (multiforme) sabiduría de Dios puede ser dada a conocer ahora por medio de la comunidad del Mesías a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que llevó a cabo en el Mesías Yeshúa nuestro Señor, en quien tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en El.
(Efesios 3:10-12)
El propósito eterno es cumplir el plan eterno de redención mediante la restauración de la humanidad a la condición original del universo al momento de su creación.
“Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron; pues antes de la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa cuando no hay ley. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir”.
(Rom 5:12-14)
¿Cuál es entonces, la importancia de la identidad en el Mesías?
“... de manera que el Mesías habite por la fe en sus corazones. También ruego que arraigados y cimentados en amor, ustedes sean capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor del Mesías que sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios. Y a Aquél que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, a El sea la gloria en la comunidad de los creyentes y en el Mesías Yeshúa por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén”.
(Efesios 3:17-21)
Nuestra identidad está en las medidas del Mesías quien fue perfecto en la Toráh, por esta razón a los primeros judíos mesiánicos se les llamó en Antoquía “pequeños mesías”, respaldamos esto en Hechos:
“Después partió Bernabé á Tarso á buscar á Saulo; y hallado, le trajo á Antioquía. Y conversaron todo un año allí con la iglesia, y enseñaron á mucha gente; y los discípulos fueron llamados “Cristianos” (gr.:cris-ti-an-os) primeramente en Antioquía”.
(Hechos 11:25-26)
Hay una gran polémica sobre la traducción de este pasaje y de otros dos pasajes: Hechos 26:28, 1ª Pedro 4:16 donde aparece la palabra “Cristiano” y “Cristianos”, porque son los únicos tres pasajes de la Biblia donde este término aparece.
Es bueno aclarar que los Escritos Mesiánicos (vb.gr. Nuevo Testamento) no dice que los discípulos se hacían llamar así, ni tampoco Elohim les llamó así, el pasaje dice, literalmente que “fueron llamados” por otras personas quienes evidentemente, no eran seguidores de Yeshúa en la ciudad de Antioquía de Siria, hoy Turquía, muy cerca de la fontera con Siria. El Dr David Stern cree que quienes llamaron “Cristianos” a los discípulos fueron gentiles no creyentes, con referencia a gentiles seguidores de Yeshúa1, pues entre los judíos, según Hechos 9:2 eran conocidos como “el Camino” (HaDereq) o “Nazarenos” (Notzrim), según Hechos 24:5 . En la traducción de David Stern se sustituye “Cristianos” por “Mesiánicos” (MESHIJIM) tratando de adaptarse al compromiso de los Judíos Mesiánicos de no abandonar el judaísmo al aceptar al Mesías Yeshúa.
El Dr. Dan Gruber va un poco más allá cuando afirma que el término “Cristiano” o “Cristianos” corresponde a una trasliteración y no a una traducción, es decir que no se trata de un significado sino una designación que los paganos de Antioquía aplicaron a los Mesiánicos del “Camino” al no conocer nada sobre la palabra “Mashíaj”, pero si de una secta famosa para ellos, la secta gnóstica de Crestos, los “Crestianos”, que pudo haber creado confusión entre los posteriores escribas griegos que la asociaron con la traducción griega de “Mashíaj” como “Cristos”, que significa “el ungido” 2. Un problema de una simple letra es el orígen de esta confusión, las letras griegas “iota” y “eta”. Este hecho se ecuentra en el “Codex Alef”, uno de los mayores textos de los padres alejandrinos, donde figura en cada uno de los pasajes indicados el término “Crestian”. El error se repite en uno de los documentos más importantes del texto occidental, el “Codex Bezae”, donde el fragmento “Texto 81” que contiene Hechos 11:26, tiene la palabra “Crestian”. Posteriormente en el cuarto siglo, los escribas cristianos quienes habían creído en “ho Cristos” y no en el desconocido “Crestos”, procedieron a efectuar la corrección de “Crestianou” a “Cristianou” lo cual consideraban “magnifico”, según Gruber.
Pero tal “corrección” también trae problemas porque ni los discípulos de Yeshúa, ni el ETERNO jamás llamaron a los seguidores de Yeshúa con ese término.
Para terminar con este tema, permítannos traducir del estudio citado del Dr. Dan Gruber, el último paárrafo del capítulo Diez:
“Las Escrituras no dan ningún nombre particular a los seguidores del Mesías. Sus seguidores no pueden ser identificados por un nombre particular, ellos deben ser identificados por un modo paricular de vivir. Puedes ser emocionalmente ligado al nombre “Cristiano”, pero ese nombre no fue dado por Dios. Lo más importante es que seas asociado al propio Mesías y para eso lo más importante es que seas ligado con el pueblo judío”3.
De tal manera, que el "misterio del Mesías" del que nos habla Rav Shaúl, llamado Pablo, es posible por el poder del Rúaj HaKodesh (Espíritu Santo) habitando en los creyentes, que logra el cambio del estilo de vida de éste. Dos citas a sus cartas nos lo muestran:
"Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Yeshúa el Mesías, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en el Mesías Yeshúa te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte". Rom 8:1-2 "Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley". (Gal 5:19-23) Es decir, que aquél que camina en el Espíritu podrá verse en el "Espejo del Alma" que es la Toráh y ver reflejado allí, no su rostro, sino el rostro de su verdadera identidad, el del Rey de los Judíos, Yeshúa el Mesías quien caminó en la tierra, perfecto en la Toráh. Shalom lehitraot, Eli
1STERN,David “Jewish New Testament Commentary”, 4ª Edición, JNTP,Maryland 1995,p.262
2GRUBER, Daniel “The Separation of Church and Faith. Vol 1.Copernicus and the Jews”, ELIJAH PUBLISHING, HANOVER, NH,2005, cap. Ten (A Little Case of Mistaken Identity).
3GRUBER, Dan, Ob. Cit., p.146