Oh, esto era muy interesante...
“Para el filósofo la idea del bien es la idea más exaltada; pero para la Biblia la idea del bien es penúltima; el bien no puede existir sin lo santo. Lo santo es la esencia, el bien es su expresión. El (Elohim) consideró las cosas creadas en seis días bien, el séptimo día, lo hizo santo”
(Abraham Joshua Heschel en “God in Search of Man”)
En un mundo donde todo entendimiento espiritual y cualquier comprensión acerca del origen y el propósito de la realidad han sido socavados y relegados a la caprichosa categoría de los mitos y lo que estos reflejan como
creencia, podemos observar que para la mayor parte de la gente, la moralidad que deriva de un entendimiento de una vida de fe, también ha seguido el mismo destino. No solo el mundo ha sucumbido, sino también la visión religiosa del mundo occidental ha sucumbido a los estragos del evulocionarismo materialista y el humanismo relativista, lo mismo ha ocurrido con muchos de los valores éticos y morales tradicionales los cuales derivaron de nuestra perspectiva teísta.
Uno de los más controversiales y extrañamente divisionistas, de aquellas anteriores columnas de nuestra sociedad, se relaciona a la ética sexual y a lo que constituye una conducta sexual aceptable. La porción que nos toca estudiar esta semana al inicio de Pésaj, Ajarei Mot que en el capítulo 18 de Levítico, verso 3, advierte a la Casa de Jacob no imitar ni las prácticas sexuales del país al cual han sido esparcidos (Egipto, en este caso) ni las de las regiones que van a conquistar.
(Lev 18:3 "No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Canaán adonde yo os llevo; no andaréis en sus estatutos”)
Lo que sigue es una descripción gráfica de la conducta sexual aceptable en la cual el eufemismo hebraico “descubrir” (LEGALOH) es usado catorce veces (Lev. 18:4-30) para decribir relaciones sexuales inaceptables. Esto es seguido por el uso de términos los cuales traducen a nuestro idioma como “abominación” (TOEBAH; JUQAH, MINEI), ocurriendo al menos seis veces en el mismo capítulo.
Parece que el Santo de Israel entiende que la sexualidad humana también necesita ser la expresión del pacto de santidad al cual nuestro pueblo siempre ha sido llamado a adherirse, cualquier violación de la cual la Toráh estipula como “conducta sexual aceptable” es también una violación de la santidad intrínseca que debería caracterizar como distinción de la multitud que abandonó Mitzrayim para transformarse en el pueblo del Santo de Israel.
Por ejemplo, ejercitando nuestros derechos ciudadanos, cualquiera que sea nuestra inclinación política, nuestra agenda como creyentes debe permanentemente girar en torno, tanto a la proclamación del Reino del Mesías como en la integración de los imperativos de Su Reino en nuestras vidas diarias.
Así, a pesar de que podamos ser etiquetados como políticamente errados o desfavorables y cualquier otro calificativo, por más hiriente que éste sea, la porción de la Toráh de esta semana, inequívocamente proclama que la conducta sexual aceptable no es una cuestión de ubicación técnica (derechas, izquierdas, progresistas, reaccionarios, etc.) sino acerca de quién puede ser tu socio o socia dentro de una conducta sexual aceptable. La sexualidad basada en la Biblia nunca debe violar las tres limitaciones funcionales en nuestro llamado a la santidad: a)Parentesco; b) Género y c) Especie.
Entendemos que en los dos comienzos de la humanidad, primero, nuestros padres ancestrales y luego de la descendencia de Noaj tuvieron que hacer pareja con consanguíneos por causa de necesidad, también sabemos que cuando Canaán violó los límites del parentesco y Jam no hizo nada por prevenirlo, resultó en la primera condena de la perversión sexual por la cual fueron conocidos los descendientes de Canaán.
La siguiente prohibición concerniente al género prohíbe a miembros del mismo género de participar en relaciones sexuales de cualquier índole. Una violación de esta prohibición es la primera en ser llamada una abominación, las restantes son contaminaciones. Ahora, advierto que la práctica de la homosexualidad, tanto masculina como femenina que pudo haber sido prevaleciente a través de varias culturas en la historia humana nunca podrá ser motivo de dudad de que tal conducta no se ajusta a la Toráh y que quizás no haya en el texto una descripción exacta con la palabra “perversión” pero es tratada como totalmente inaceptable como “abominación”.
Algunos eruditos quienes pudieran haber reexaminado las Escrituras a la luz del Nuevo Testamento podían también hacernos creer que no existe una condena similar en las páginas de éste con el supuesto que es un documento más suave y perdonador que la Toráh
En este aspecto, navegando en Internet me encontré con la palabra “catamita”, la cual busqué en WIKIPEDIA.org donde se explica así:
“Un ´Catamita´ era el compañero joven, preadolescente o adolescente, en una relación de pederastia entre dos hombres en el mundo antiguo, especialmente en la antigua Roma. Generalmente hace referencia al joven amante homosexual y pasivo. La palabra deriva del latín ´catamitus´, que a su vez proviene del etrusco ´catmite´, una evolución del griego Ganímedes, nombre del joven que fue seducido por Zeus y que se convirtió en su amante y copero escanciador en la mitología griega”.
De ahí concluimos que Zeus cometió pederastia (La pederastia, sinónimo de Paidofilia del griego país o paidós: 'niño' o 'muchacho' y eran: 'querer') es la relación erótica entre un varón adolescente y un varón adulto). Ese es el problema que afecta a los curas católicos de U.S.A. Y que el Papa atribuye a la degradación de la sociedad norteamericana.
Rab Shaul, llamado Pablo nos enseñó sobre esto, lo cual se practicaba en la cultura greco-romana como nos lo informan los historiadores, estableciendo diez categorías de excluidos del Reino:
1Co 6:9-11 ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, (10) ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. (11) Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.
No entrarán al Reino:
- Inmorales
- Idólatras
- Adúlteros
- Afeminados
- Homosexuales
- Ladrones
- Avaros
- Borrachos
- Difamadores
- Estafadores
Notemos que el Brit Jadashá coloca allí tres categorías correspondientes a “conducta sexual inaceptable” según la Toráh.
La conducta homosexual está colocada bajo el mismo nivel de condenación que el adulterio, el asesinato y la idolatría. Si alguien afirma que la Biblia no condena la homosexualidad, también debería afirmar que no condena ninguno de las diez exclusiones del reino indicadas en el Brit Jadasháh.
Por eso no podemos afirmar ni siquiera que somos seguidores de Yeshúa si nos colocamos sin arrepentimiento en las categorías tan comunes hoy de Adulterio y Homosexualidad, mucho menos constituir congregaciones bajo líderes en esa condición, ni formar parte de ellas ¿O es que creemos que el Espíritu de Dios va a respaldar ministerios contrarios a la Toráh?
Ahora, ¿Qué hacemos con aquellos de nuestro pueblo cuya orientación no es heterosexual? ¿Los excluiremos, los condenaremos o promoveremos pena de muerte para ellos? ¿Cómo promoveremos una santidad sexual Toráh observante en medio de nuestra sexualidad perversa de una sociedad “metro – sexual” y orientar a los que se nos acercan desde estilos de vida y orientaciones de la vida sexual bajo valores que tanto el Evangelio y la Toráh prohíben?
Debemos leer 1ª Corintios 6:11 y entender que así éramos algunos de nosotros pero hemos sido lavados , santificados y justificados para que podamos descubrir no solo el perdón sino también la sanidad que nos quita cualquier deseo y práctica que nos separe de las definiciones de la Toráh sobre conducta social aceptable pero con la misma y tenaz gracia que nos perdona setenta veces siete por día también nos fortalece para condenar todo lo que la Toráh condena, sin condenar a aquellos quienes, como Rahab, llegó a nosotros con una sexualidad dudosa y quien desea practicar la misma santidad sexual la cual nuestra liberación de Egipto, nos obliga a abrazar
JAG PESAJ KASHER VESAMEAJ MISHPOJA
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